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¿Cómo revertir la brecha de formación tecnológica entre hombres y mujeres?

Lo que sucede hoy…

Menos de 10 mujeres chilenas se matriculan en carreras universitarias relativas a ciencias y tecnología. El dato es preocupante, pero lo será aún más si no se modifica la tendencia: según estimaciones del Foro Económico Mundial, en el año 2030 el 76% de las fuentes de trabajo estará vinculado a esas áreas. La información fue compartida por Constanza Díaz, directora ejecutiva de Technovation Girls Chile, institución dedicada a impulsar el interés de niñas y adolescentes de Chile por el desarrollo de nuevas tecnologías y la innovación digital.

Los datos muestran las brechas que existen entre hombres y mujeres respecto de la formación en los llamados STEM (sigla en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Díaz considera que esa injusta diferencia viene desde la propia casa: “Los padres le compraban computadores a sus hijos, es un regalo masculinizado, los chicos tenían cercanía con este mundo. Las mujeres que querían estudiar en estos campos llegaban con una desventaja comparativa, los compañeros llevaban una ventaja. Las mujeres no tenían un computador, esa tendencia ha ido permaneciendo en el tiempo”.

La propuesta

Es tratando de encarar ese problema que fue creada la institución Technovation Girls Chile. El año pasado alrededor de 10 mil niñas y adolescentes participaron de los espacios que promueve esta organización, con elevados estándares de calidad. Una encuesta aplicada a 1.400 de ellas muestra que van por el camino correcto: 66% declara que sabe programación, 70% afirma que conoce cómo comenzar un negocio en el área, 75% dice que puede resolver un problema de la mejor manera. Lo que es mejor, siete de cada 10 asistentes a los cursos se matricula a una carrera universitaria del área.

Constanza Díaz defendió la determinación de trabajar en espacios exclusivamente femeninos por el hecho de que la mayoría de ellas se acerca a las ciencias y la tecnología venciendo muchos prejuicios sociales: “las niñas llegan creyendo que no son capaces de aprender a programar o no son capaces de crear algo. Hay papás o mamás que tienen prejuicios sobre sus propios hijos”. Una vez dentro de los espacios se dan cuenta de ello, de que son solo prejuicios: “Las niñas se sienten en mayor confianza, ven que nadie las va a juzgar, se las prepara para luego ir a espacios mixtos”.

Más información: https://technovation.cl/